jueves, 29 de abril de 2010

CAMBIOS DURANTE LA ADOLESCENCIA



Recordemos que la sexualidad se encuentra presente durante toda la existencia humana, pero en la adolescencia se vive y manifiesta de manera un poco diferente a como se expresa en otras etapas de la vida. En este período surgen sensaciones e impulsos de tipo sexual que se encuentran relacionados con los cambios biológicos que enfrentan todas y todos las adolescentes. Los cambios hormonales provocan que se tengan deseos y fantasías eróticas, que se quiera sentir placer físico a través del propio cuerpo y del cuerpo de otros, especialmente de quien nos gusta.


Estas sensaciones generalmente le toman por sorpresa, por eso la angustia, la incertidumbre y la confusión revolotean en la cabeza del adolescente, más aún si no se tiene la información necesaria para comprender mejor lo que le está pasando, o si no se cuenta con personas confiables que puedan escuchar y orientar seriamente.


La forma de vivir estos cambios y procesos tiene que ver con características personales (como el sexo, la edad o la personalidad) y sociales (la cultura, el nivel educativo, la religión, etc.), así como con las reacciones y demandas del mundo que le rodea. Resulta común que, en los primeros años de la adolescencia, las y los adolescentes se aíslen un poco del mundo que les rodea, prefiriendo pasar más tiempo a solas o con sus amigos, los cuales se convierten en un referente muy importante para ellos. Esto se encuentra relacionado con la sensación de incomodidad por los cambios que experimenta su cuerpo y que le ocasionan inseguridad e inquietudes. Es aquí cuando vuelve a aparecer la auto estimulación (ya que de niños o niñas también se viven estas experiencias, sólo que no tienen por finalidad alcanzar el orgasmo sino explorar el cuerpo) y las fantasías (o “soñar despierto”) que permiten liberar los deseos e impulsos sexuales que se están sintiendo.

Además, en la adolescencia se consolida la identidad sexual, es decir, la forma en que una persona se siente, en lo más íntimo de su ser. A pesar de que esta identidad es producto de un largo proceso que inicia desde la niñez, en la adolescencia “se pone a prueba y se ensaya” a través de conductas hacia personas del mismo sexo y del sexo contrario.

Cualquier duda, llame al Servicio de Orientación de APROPO: 0800-70-626, de lunes a sábados, desde las 8:00a.m. a 8:00p.m. ó visite nuestra página web: www.nosedesexo.com
PUBLICADO EN EL DIARIO CORREO DE ICA

jueves, 22 de abril de 2010

SEXO Y COMUNICACION

Como en todos los ámbitos de la vida, en la esfera sexual la buena comunicación también es un aspecto imprescindible, pues es un elemento esencial para poder establecer una buena convivencia con la pareja.

Seguramente se correrán riesgos. Uno puede sentirse avergonzado al hablar de sexo, o temer cierto rechazo de la otra persona. Por eso, lo que se necesita es tomar valor y darle tiempo a que se afiance una cierta confianza entre ambos que permita una buena comunicación.

A pesar de las demandas laborales y familiares del día a día se debe dedicar un tiempo para hablar de la relación con su pareja, pues la comunicación irá mejorando con la práctica diaria. Eso sí, no intente hacerlo mientras hacen el amor.

Una vez que se hizo de ese tiempo, siéntese a hablar con su pareja de lo que le gusta, disgusta, desea o no desea durante el acto sexual. No trate de desviar el tema con otras cuestiones y hable sobre su relación. Tiene que darle al sexo un espacio primordial. No trate de buscar palabras complicadas con las que su pareja no esté familiarizada. Mientras más claro sea, más comprensible será para su compañero/a.

Al hablar, hay que estar preparado también para escuchar respuestas que puedan ser incómodas. Si siente que sus relaciones podrían ser más placenteras, coméntele a su pareja (obviamente con mucho cuidado y sin lastimar al otro) como podrían mejorarlas, y trate de que ambos encuentren una forma para cambiar ya sea de conductas o posiciones sexuales para que el sexo no se vuelva rutinario. En otras palabras, ser creativo e innovar las formas en que se proporcionan placer.

No olvidar, que al hablar también se debe ser un buen oyente. Esto es lo más complicado de conseguir. Si ambos se escuchan con atención, la relación mejorará de manera notable. Es necesario sentirse calmado y relajado para iniciar la comunicación. Utilizar el lenguaje corporal para poder expresar sentimientos, es lo aconsejable.

Como recomendación final se hace necesario tocar a la pareja para recordarle cuanto la/o quiere y para que sienta que lo que está buscando es poder mejorar la relación.

Para mayor información llame al servicio de orientación en sexualidad de APROPO: 0800—70626 de lunes a sábado de 8 de la mañana a 8 de la noche. O visite nuestra página web: www.nosedesexo.com
ARTICULO DE APROPO: PUBLICADO EN EL DIARIO CORREO -ICA

jueves, 15 de abril de 2010

LA IMPOTENCIA SEXUAL



La “impotencia” es el termino que se usaba antiguamente para describir la incapacidad del hombre para alcanzar o sostener una erección que le permita mantener relaciones sexuales satisfactorias. Actualmente se conoce como disfunción eréctil pues existe una deficiencia en la función o respuesta sexual.

Es natural que muchos hombres hayan experimentado alguna vez en sus vidas una dificultad para alcanzar la erección o mantenerla durante el coito, lo cual no significa que padezcan una disfunción eréctil pues generalmente es debida a situaciones de estrés, cansancio, abuso de alcohol o drogas, estado de ánimo decaído por una pérdida o una discusión de pareja, entre otras cosas; esto es pasajero pero puede generar en él una sensación de inseguridad o de incapacidad respecto a su rendimiento sexual.

Ahora, para diagnosticar una Disfunción Eréctil es necesario acudir a la consulta médica con el especialista, que en este caso es el urólogo, quien indagará sobre posibles causas de la “impotencia”, medicamentos que se usen, tiempo de inicio, la intensidad de la disfunción, las situaciones en que sucede, entre otros, a fin de determinar si el origen de esta disfunción es psicológico, o físico y de acuerdo a ello iniciar el tratamiento.

Entre las causas que provocan la disfunción eréctil, tenemos las causas físicas como: enfermedad vascular (dificultad en la irrigación de los vasos sanguíneos), daño nervioso (neuropatías), consumo de medicamentos antidepresivos, diabetes etc. También existen causas psicológicas como: estrés, culpas o traumas, miedo de decepcionar a una nueva pareja, ansiedad por que las cosas nos salgan bien, relaciones conflictivas con la pareja o temor a relaciones sexuales entre otras.

Además de ser recomendable acudir a la consulta profesional, te podrían ayudar las siguientes sugerencias: no te presiones por tener una relación sexual si te encuentras ansioso o inseguro, cuando intentes un contacto identifica los momentos en que tus pensamientos te provocan inseguridad, respira profundamente, intenta relajarte y concéntrate más en tus sensaciones que en los pensamientos negativos, si ene se momento experimentas inseguridad .
La duración de la disfunción eréctil depende de la causa y de la rapidez con la que el tratamiento comience a hacerle efecto. Lo que es importante recordar es que este problema se puede tratar en todas las edades.

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martes, 6 de abril de 2010

CUANDO LA RELACION SENTIMENTAL SE ACABA

Las diferentes maneras en las que nos enfrentamos a una ruptura son innumerables, tantas como personas y motivos existen para dejarlo. Bien es cierto que uno no se enfrenta de la misma manera a este difícil momento cuando llega el fin del primer amor de verano en la adolescencia, que cuando a lo que se pone fin es a varios años de convivencia. Sin embargo, sea como fuere, siempre, por lo menos a una de las partes, le va a tocar sufrir.

La etapa post-ruptura contiene diferentes fases. En un primer momento, parece que todo desaparece, que ya nada tiene sentido sin la otra persona. Poco a poco, la nueva situación se va asimilando y se comienza a percibir la posibilidad de que haya luz al final del túnel. Después, nos vamos acostumbrando a las nuevas circunstancias en las que nos encontramos y los llantos y lamentos por la pérdida dejan paso a un interrogante: ¿y ahora qué?

Pero poco a poco, las aguas van volviendo a su cauce y la situación se normaliza. Todo es cuestión de tiempo. Y de apoyos. El contar con un grupo de personas (si es reducido, pero de mucha confianza, mejor que mejor) a nuestro alrededor, será muy útil para poder superar los duros momentos a los que nos tendremos que enfrentar.


No sólo vamos a necesitar un hombro sobre el que llorar, sino buenos consejeros que nos muestren la realidad tan y como es, que no nos digan sólo lo que queremos oír, sino lo que debemos, que sepan ponerse en nuestra situación pero que tengan la suficiente perspectiva como para ver las cosas con distancia. Que nos distraigan, pero que no nos inciten a poner “parches” a nuestros sentimientos en vez de procurar cortar el problema de raíz. Además, será bueno que, con la distancia que sólo el tiempo puede dar, sepamos quedarnos con la parte positiva de lo pasó.

Se recomienda también que retomemos antiguos hábitos que habíamos dejado aparcados, que viajemos, que intentemos conocer a gente nueva y que volvamos a buscarnos a nosotros mismos. Y es que, una mala experiencia sentimental no tiene porque significar que le cerremos, definitivamente, las puertas al amor.

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